Por Alejandro Gamboa El reciente discurso inaugural de Donald Trump, al asumir su segundo mandato como el 47º presidente de Estados Unidos, estuvo impregnado de un nacionalismo exacerbado y una retórica confrontativa que no auguran nada positivo para México y América Latina. Desde el inicio, Trump proclamó el comienzo de una "era dorada" para Estados Unidos, declarando emergencias nacionales en la frontera con México y en el sector energético. Estas medidas incluyen el cierre de la frontera sur y la intensificación de la producción de petróleo y gas, decisiones que claramente buscan aislar a Estados Unidos de sus vecinos y revertir políticas ambientales progresistas. La declaración de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas y la promesa de deportaciones masivas reflejan una postura agresiva hacia México. Estas acciones no solo amenazan la estabilidad económica y social de nuestro país, sino que también ignoran las complejidades de la migración y el narco...
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